sábado, 30 de noviembre de 2013

Capítulo 2.


''¿Estás bien An?'' me dijo Luke ayudandome a levantarme, yo solo baje la mirada y asentí ''Sí, gracias, pero no hacia falta que hicieras eso.'' dije con temor en la voz ''¿Cómo que no hiciera eso? Te estaba pegando, Ana'' me dijo Luke ''Lo sé, pero... Da igual, dejalo, me tengo que ir, gracias y sobretodo, no vuelvas a hacer lo que has hecho, alejate de mi, por favor'' acabé de decir eso y me fui corriendo hacia mi casa, las clases no habían acabado, pero tampoco queria seguir allí.

Llegué a casa y me encontré a mi hermano, ¿que hacia allí? ''¿Qué haces aquí Ash?'' dije yo ''Las clases esta semana acaban antes, ¿tú que haces aquí, An?'' dijo, mierda, tendré que poner una escusa, aunque odio mentir a mi hermano ''Me encontraba mal, y he venido a casa'' dije, por favor que se lo crea, por favor... ''¿qué tienes? ¿qué te pasa?'' se lo ha creido, sí ''Me duele la cabeza'' dije yo ''Ves a descansar un rato a tu cuarto, ahora te subo una pastilla con un poco de agua para el dolor de cabeza'' me dijo, yo le abracé ''gracias Ash, te quiero'' dije yo ''yo también Ana'' dijo él.

Subí a mi habitación y me cambié de ropa, me tumbé en la cama y mi hermano vino con una pastilla y agua y la dejó en la mesita de noche ''Descansa pequeña, mañana será un nuevo día'' me dijo, me dio un beso en la frente y se fue, no sin antes yo darle las gracias, como en realidad no me encontraba mal, me bebí el agua y guardé la pastilla para otra ocasión. Me tumbé en la cama y me puse a pensar en todo lo que había pasado, ¿por qué Luke había hecho eso? Más vale que se aleje de mi si no quiere acabar con problemas, eso es lo que traigo problemas, problemas y más problemas. De repente mis tripas rugieron y las ganas de vomitar vinieron a mi rápidamente, me levanté y fui al baño de mi cuarto, vomité y me senté en la puerta del baño mientras pequeñas lágrimas salian de mis ojos, ¿por qué me ha tocado tener esta vida de mierda? ¿qué he hecho para merecer esto? Necesitaba a mi madre, ella podría haber evitado todo esto y me hubiera ayudado a salir de esta y hubiera estado conmigo en todo momento. Sollozos salían de mis labios y me encontraba ya con mis cuchillas en la mano y pasandolas por mis muñecas y piernas, la sangre caía y sentí una sensación de alivio que no había sentido nunca antes. Me limpie los cortes y me los vendé, salí del baño y me tumbé en la cama, necesitaba descansar, necesitaba acabar con todo, necesitaba desaparecer...

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